Muy pronto estarás visitando y disfrutando de los hermosos sitios de Yucatán. ¡Te vamos a esperar! Y de nueva cuenta te diremos ¡Bienvenido y EXPLORE Yucatán! Mientras tanto, ve planificando tu itinerario con los lugares mágicos y bellos de las tierras yucatecas. Entre esos hermosísimos lugares, apunta en tu lista el Museo Comunitario de Itzmal Kauil.

Declarado como Primer Pueblo Mágico en México, Izamal es uno de los sitios preferidos de los turistas para explorar y ver las pintorescas casas y construcciones pintadas en amarillo, motivo por la cual se le conoce como “La Ciudad Amarilla”. También conocida como “La Ciudad de las 3 Culturas” porque en este lugar se combinan la época prehispánica, colonial y contemporánea, se destaca por sus pirámides arqueológicas en sus alrededores y por el Convento de San Antonio Padua cuyo atrio solamente cede en proporciones a la de San Pedro del Vaticano. Su retablo es en honor a la Patrona de Yucatán y de “La Ciudad de los Cerros”, a la Virgen Inmaculada de la Concepción, traída por Fray Diego de Landa desde Guatemala. En sus inmediaciones, se encuentra una pequeña exhibición con archivos fotográficos antiguos, objetos coloniales y retratos de izamaleños destacados.

El Museo Comunitario de Itzmal Kauil (cuyo significado al español es “Santo lugar del brujo del agua”) o Museo Santuario de Nuestra Señora de Izamal abrió sus puertas el 27 de septiembre de 1986 en las inmediaciones del Convento de San Antonio Padua, es un museográfico bajo el concepto del antropólogo Juan Santos Cortés. Podrás ver imágenes antiguas y contemporáneas de Izamal, reliquias arqueológicas, piezas de las épocas coloniales, vestimentas papales, biografías de reconocidos izamaleños como el Obispo Crescencio Carrillo y Ancona, el poeta Ricardo López Méndez, y en el camarín hay un retablo rojo con pinturas. Hay una pequeña zona habilitada con registros fotográficos de la visita del Papa Juan Pablo II y de la silla donde se sentó durante la ceremonia del encuentro de las etnias de América el 11 de agosto de 1993.

  • La leyenda de las 2 hermanas

Además de esta galería católica con alto valor histórico y cultural, se cuenta una la leyenda sobre la Virgen Inmaculada. Se dice que cuando de Landa emprendió viaje a Guatemala con el encargo de traer una imagen de dicha virgen para el Convento, recibió de su superior de Mérida la orden de encargar otra para el convento de dicha ciudad. Las dos imágenes eran iguales en todo, así que el pueblo la bautizó como “Las dos hermanas”, una se quedó en Mérida y la otra en Izamal. El 16 de abril de 1829 ocurrió un incendio en el Convento que destruyó el altar donde la virgen estaba. A petición del poblado, las autoridades civiles y eclesiásticas, trajeron la Virgen que fue enviada a Mérida. Los lugareños decían que unos años antes de que sucediera la tragedia, un indígena trabajaba como sacristán del sitio, limpiaba el templo y al camarín, en este último pasaba muchas horas postrado ante la presencia de la Virgen y platicando con ella en voz alta.

Pasó el tiempo hasta que sucedió el siniestro, se comenta que, durante la quema, el sacristán escuchó una voz que le decía: “Sálvame, soy la Virgen”, miró una tenue luz que lo seguía y no sabiendo a donde ir, se dirigió hacia el cerro de Kinich Kakmó y en la oquedad de éste, entró sin pensar junto con la Virgen donde pasó por varios días. Los pobladores narran que en aquel sitio vivía una de las hermanas (la virgen que rescató el hombre) quien era custodiada por una enorme serpiente como guardián que estaba en las aguas de un cenote que había debajo y en su centro había una isla. Un día, el sacristán oyó otra vez la voz y observó la luz, la Virgen le solicitó que, en las fiestas en su honor, (8 de diciembre), viniera a la guarida para que él intercambiara de lugar a las vírgenes. El hombre cumplió con lo solicitado hasta que falleció, pero antes de morir le dijo a la gente que siempre iban a percibir el aroma de unas flores en las festividades de la Patrona.  Desde entonces, se dice que, hasta la fecha, cada 8 de diciembre por la madrugada, se siente un enorme aroma a flores frescas por la calle que comunica con el Convento con la pirámide de Kinich Kakmó, ya que las hermanas se intercambiaban de puesto, aun cuando no se ve pasar nadie.