Entre la Catedral de San Ildefonso y el Ateneo Peninsular se encuentra un pasadizo en donde normalmente los yucatecos y turistas transitan. Hace muchos años, en este lugar estuvieron las Capillas de San José, del Rosario y la Casa del Obispo.

Cuando el General Salvador Alvarado llegó a la capital yucateca en 1915, dio la orden de que dichas construcciones se demolieran completamente (a excepción de la Casa Obispal, ya que se demolió solo una parte) y se construyera el Ateneo Peninsular (actualmente sede del Museo Fernando García Ponce- MACAY), dando surgimiento así al Pasaje Revolución que se construyó entre 1915 y 1918 por el arquitecto italiano Giacomo Piccone, e inaugurándose oficialmente el 5 de mayo de 1918.

Este andador peatonal ha pasado por varias etapas a lo largo de su existencia. En un principio en sus extremos estaba coronado de arcos triunfales fechadas con los años “1915/1919”, los cuales poseían un estilo arquitectónico semejante al entonces nuevo edificio llamado “Ateneo Peninsular”. El pasaje se cubrió con un techo de cristal sujetada por un entramado metálico.

Por un tiempo, en el corredor se realizaban presentaciones musicales a cargo de la banda del gobierno de Alvarado. A mediados de la década de los años treinta, ganaderos y campesinos llevaban a cabo exposiciones en su explanada.

 No obstante, el sitio se convirtió en un peligro latente porque progresivamente los vidrios de su techumbre empezaron a desprenderse, representando un riesgo de que los fragmentos cayeran y dañaran a los transeúntes. Por ese motivo, se desmanteló los cristales.

Posteriormente, se demolieron los arcos que sostenían la estructura metálica en la década de los años cuarenta. A finales de la década de los años cincuenta, se transformó en paradero de camiones y taxis colectivos, aunque se cerró a mediados de la década de los años setenta al instalarse asientos y arbustos, provocando que el transporte público se estacionara en la Plaza Grande.

En esa misma época, se le asignó el nombre de “Calle de la Revolución Gral. Salvador Alvarado” cuando el Cabildo aprobó la solicitud durante el mandato municipal de Vicente Erosa Cámara. Eventualmente, se le llamaría Pasaje Revolución, nomenclatura que todavía permanece.

En 2001, las autoridades municipales lo rescataron al reconstruirse los arcos y el techo que rememoran su apariencia original del siglo XX. A partir de ese año el Pasaje Revolución comenzó albergar exposiciones temporales de artistas locales, nacionales e internacionales que igual han expuesto en las salas del MACAY. Hasta la fecha siguen realizándose exhibiciones en el pasillo.

En 2011, se le instaló un techo de 100 metros de largo por 12 metros de ancho, dándole una imagen moderna a los tiempos que se viven en pleno siglo XXI.

Sin duda, este espacio cultural y artístico es un emblema de la ciudad al difundir las manifestaciones artísticas a través de las extraordinarias obras de escultores y artistas plásticos, las cuales son apreciadas por las personas que caminan en el Pasaje de la Revolución o que deciden sentarse en alguna de sus bancas al ser también un punto de encuentro.