El queso relleno es un platillo adoptado a la gastronomía de Yucatán con influencia holandesa, de los favoritos de los yucatecos y turistas. Sus ingredientes son queso holandés, carne molida de cerdo, tomate frito, aceitunas, pasitas, cebolla, ajo, alcaparras y manteca. El auténtico queso relleno se sirve en forma circular colocando los ingredientes en su interior, pero para fines prácticos se parte una rebanada y encima se le pone las salsas.

De acuerdo con historiadores, el origen de este platillo se remonta al siglo XVII. Los barcos holandeses traían a Curazao, que era colonia de Holanda, el queso que comenzó a rellenarse de pollo o camarones. El queso relleno solía hornearse. Esta comida se come en varios países de América como en Venezuela, República Dominicana y Jamaica. En Yucatán se rellena del llamado “picadillo taíno” que consiste de pasitas, aceitunas, alcaparras, nuez moscada y almendras, muy común en las Antillas. El toque distintivo es el kool y la salsa de tomate que es chile frito, chile dulce, cebolla, aceitunas, pasitas, alcaparras y claro, el tomate.

Para muchos especialistas, el queso relleno es la máxima expresión del arte gastronómico de la región, auténtico símbolo del mestizaje considerado superior a la cochinita pibil. Es un misterio el origen de los primeros quesos de bola, pero se dice que los barcos que exportaban el henequén trajeron clandestinamente los primeros quesos, aunque otras versiones aclaran que no hay manera de comprobar que esto sea fidedigno. Otras teorías son que, durante la guerra de castas, los soldados que estaban acuartelados en Bacalar solían comer de estos quesos holandeses que llegaban desde Guyana.

Sin importar de donde provenga, el queso relleno forma parte de la gastronomía de Yucatán.