Fray Diego de Landa al llegar a Yucatán en 1549, 7 años después de la fundación de Mérida, tuvo como misión el adoctrinamiento de los mayas para convertirlos en católicos y abandonar sus ideologías. A causa de la rebelión de algunos, el obispo decidió quemar una cantidad importante de los códices, este suceso se llamó “El Auto de Fe de Maní”.

Tras un juicio en España en abril de 1563 a cargo de Felipe II y ser declarado inocente, se arrepintió de lo que había hecho, comenzó a recopilar información sobre la vida, creencias y actividades de los mayas, con el objetivo de enmendar su error, dando nacimiento así al libro “Relación de las Cosas de Yucatán”, redactada aproximadamente en 1566.

La obra escrita por el obispo español sirvió como registro cultural, ayudó a los evangelizadores a que pudieran llevar a cabo sus labores de adoctrinar a los mayas. En sus páginas, de Landa relataba del estilo de vida de los indígenas cuando fueron encontrados por los colonizadores, además describía sus creencias, su idiosincrasia. En su contenido, hay una sección que lleva por nombre “alfabeto maya”, el cual ha sido de gran utilidad para los investigadores al descifrar gran parte de la escritura y el significado de los glifos mayas. Uno de ellos fue el ruso Yuri Knorozov, ya que usó el abecedario como fuente con el propósito de lograr descifrar la escritura maya en el siglo XX.

Cuando ocurrió la quema de textos sagrados en el Convento de San Miguel de Arcángel en Maní, el misionero pensaba que aquellos documentos eran cosa del diablo, por eso muchos afirman que se arrepintió de lo que había hecho y comenzó a escribir una guía para tratar de rescatar algo de lo que se había convertido en cenizas. Para su redacción, Fray Diego no recurrió al asesoramiento de mayas como tal, sino de los conocimientos que obtuvo al tratarlos, los plasmó en las hojas del manuscrito.

En los 52 capítulos que conforman Relación de las Cosas de Yucatán, narra sobre la descripción geográfica de la Península, la expedición de Hernán Cortés, sobre la fundación de Mayapán, las tres capitales importantes de aquella época (Itzáes, Tutul Xiúes y Cocomes), la conquista, la llegada de evangelizadores, y dibujos relacionas con temáticas prehispánicas mayas como la de un hacha que representaba a Izamal y un diagrama arquitectónico de T’Hó (nombre de la antigua ciudad maya que luego se convertiría en Mérida), por mencionar algunos temas.

En 1862, el francés Charles Étienne Brasseur de Bourbourg descubrió una copia en la Biblioteca de la Real Academia de Historia de Madrid, posteriormente fue publicada París y Londres en 1864, con anotaciones y traducciones del sacerdote y etnólogo, quien anteriormente se había desempeñado como administrador eclesiástico de los indígenas de Rabinal en Guatemala. A partir de ese momento, la réplica ha sido estudiada por muchos mayistas la cual ayudó al desciframiento de muchas cosas.

Aunque el compilado original se perdió, hasta la fecha, Relación de las Cosas de Yucatán es una gran referencia para conocer los períodos coloniales y las actividades y prácticas de los mayas como los sacrificios a sus dioses, matrimonios, bautizos y una explicación del calendario maya.