Si has visitado las zonas arqueológicas de Yucatán, seguramente te encontraste con otros “visitantes” que te habrán sacado algún susto cuando caminabas y no te percataste de su presencia al ser sumamente sigilosos y estar camuflados entre los montículos de rocas. Si has vivido esta experiencia, conociste a las iguanas yucatecas que en maya se les conoce como “huuh” o “t´ool”, pero popularmente son conocidas como “toloks”.

La iguana rayada cuyo nombre científico es Ctenosaura similis y perteneciente a la familia Iguanidae, antiguamente se les llamaba “Itzam”, ya que en la mitología maya eran un dios representado con la silueta de un lagarto.

Este reptil ovíparo se caracteriza por tener cresta en su cabeza y espalda, y exceso de cuero que cuelga en su garganta. Su piel escamosa que les permite permanecer por tiempos prolongados en el agua (al igual que sus pulmones que se adaptan adecuadamente al cambio de ambiente), está libre de poros sudoríparos, por lo que no transpiran.

Comúnmente puede verse un ejemplar de este animal postrado y tomando “baños de sol” en las albarradas para regular su temperatura corporal, pues son de sangre fría. Cuando llegan a la vejez, usualmente su piel se decolora.

A pesar de que son herbívoros al consumir frutos, igualmente suelen comer roedores pequeños como ranas, pájaros, murciélagos, insectos, entre otros.

Un tolok en edad adulta suele llegar a medir metro y medio de largo. Normalmente, habitan en los alrededores de los yacimientos arqueológicos, en terrenos abandonados repleto de maleza e inclusive en los patios de los hogares yucatecos. Aunque su apariencia suele ser intimidante, en realidad se tratan de reptiles dóciles.

Sin embargo, si te encuentras a alguno no intentes atraparlos, pues cuando se sienten amenazados suelen defenderse como lo haría cualquier otro ser vivo al sentirse en peligro.

De igual manera, se aconseja no tenerlos como animal doméstico, debido a que son animales silvestres.

Si veas a un tolok, no les tengas miedo y respeta su espacio. Probablemente te sacará algún susto al estar caminando en las calles de las colonias o fraccionamientos o explorando alguna zona arqueológica, pero inmediatamente se alejarán de ti para resguardarse.

Créditos: Fleming R Sole

El autor Antonio Mediz Bolio publicó en 1922 su libro llamado “La tierra del venado y del faisán” para referirse a la geografía yucateca, además de que abarcaba la cosmovisión maya.

Gracias a su obra cuando alguien menciona el nombre de su trabajo está aludiendo al territorio yucateco. No obstante, podríamos decir que el tolok también pertenece a este territorio por su presencia en la región, así que podríamos decir que Yucatán es “La tierra del venado, del faisán y del tolok”. ¿Tú qué opinas?

¡Respetemos y cuidemos la fauna yucateca!