El sistema escrito de los mayas está conformado por cientos de símbolos y glifos, cada uno tiene su respectivo significado. Entre una de esas representaciones podemos mencionar al “Akbal” (ak’b’al, áak´ab, áak´a´) que significa casa o noche. Con base en la astrología maya, se le considera como un signo que simboliza el amanecer y al protector de las cuevas por ser el padre del planeta. Este glifo representa a los colores azul y negro y al punto cardinal oeste, al igual que al inframundo, la oscuridad y la relación entre el sol y el jaguar, animal sagrado de los mayas. De acuerdo con el calendario maya Tzolkin, es el tercer día de dicho sistema de días.

Para los antepasados, este sello nocturno se relaciona con la sapiencia y el cómo ésta se enaltece durante la noche para explorar los rincones y evadir la luz. El akbal evoca a esos instantes de introspección cuando soñamos al estar dormidos. Ese viaje mental que cada individuo realiza en su interior ayuda a concebir nuevas ideas. En esa misma travesía afrontamos nuestros temores al abdicarnos de nuestro ego, sin el afán de ensalzarnos sino para adquirir sabiduría que nos brindará respuestas espirituales de nuestras problemáticas.

Su simbolismo fascinaba a los pueblos mayas que se dedicaban a estudiar las matemáticas, la astronomía y la religión, causando que explotarán sus conocimientos en estas ramas que les permitió obtener una conciencia superior. El significado de ese horóscopo maya data cuando las comunidades mayas resplandecían en la época preclásica. En aquellos entonces, los indígenas crearon un calendario preciso y exacto que señalaba los cambios energéticos, dando surgimiento al Tzolkin y a sus sellos que lo conforman.

De igual manera, el ak’b’al es la representación y metamorfosis de la luz interna de cada ser humano al tratar de hallar un balance y paz mediante el conocimiento. Motiva a que las personas construyan y cimienten las bases de su vida, a no tenerle miedo a los cambios, a las pérdidas y evitar la severidad. En este día, comúnmente se contemplaban a las estrellas que iluminaban el cielo oscuro para solicitarle a las deidades que transmitieran claridad en la penumbra con el propósito de obtener respuestas y resolver los problemas que aquejaban a los ancestros.

Los nacidos bajo este signo se caracterizan por ser dulces, soñadores, optimistas, románticos y especiales gracias a su inteligencia opuesta como lo son la oscuridad y la luz. Saben cómo inspirar a los demás, siempre encuentran las palabras idóneas para expresar sus ideas, por lo que la oratoria y escritura son actividades que se les facilita. Cuentan con la constancia y perseverancia de llevar a cabo sus proyectos a pesar de los obstáculos que se les presenten.

Entre las enseñanzas del símbolo son la de aprender a lidiar con la pérdida de control, aprovechando expulsar sus habilidades y dirigirse hacia caminos constructivos que le brindarán buenos resultados, ya que suelen temerle a la oscuridad de sí mismos y en el de los demás, pero con trabajo logran superar esta inquietud.

El dibujo del akbal puede apreciarse en el Códice de Dresde, un documento de maguey de 39 hojas y escritas en ambas caras cuyo contenido son tablas matemáticas y astronómicas, y en las zonas arqueológicas de Tulum y Tikal, de esta última mencionada está grabado en el Templo del Gran Jaguar.