Por Oswaldo Matú

Antes de entrar de lleno al tema, quiero empezar compartiendo un poco de Chichén Itzá, Yucatán, México.

Esta zona arqueológica es un lugar por excelencia obligado para cualquier tipo de turista, está de más decir que es un lugar mágico que te regresa al pasado sin que te des cuenta, las estructuras están totalmente en armonía con la selva, en “El Castillo” podemos apreciar un fenómeno arqueastronómico llamado “equinoccio” que sucede cuando la tierra es iluminada por el sol de igual forma en el hemisferio norte y en el sur. Al atardecer los días 21 de marzo y  22 de septiembre, días del inicio de los equinoccios de primavera y otoño, respectivamente, se observa en la escalera norte del Templo de Chichén Itzá, una proyección solar serpentina, consiste en siete triángulos de luz invertidos, como resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de ese edificio, al posicionarse el sol en la edificación trae nuevamente a la tierra al Dios Kukulkán en primavera y en otoño, sus cuatro escalinatas tienen 91 escalones por lado y si se suma la cima da como resultado 365 escalones, los mismos días que trae un año.

Pudiera seguir dando datos increíbles sobre Chichén Itzá, pero eso será en otra ocasión. Ahora me voy a ocupar de comentarles algo que tal vez no sepan. Existe un lugar llamado “Chichén Viejo” donde no permiten la entrada a las multitudes de turistas, si no que exclusivamente lo conocen los arqueólogos y gente especializada en el tema. Les voy a platicar un poco sobre esta parte poco conocida. Hay ocho estructuras principales, tres plataformas y algunos conjuntos habitacionales; tiene seis accesos, el principal en forma de un gran arco con bóveda y muros redondeados.

Sus estructuras principales son el “Templo de la Serie Inicial”, recibe este nombre por ser el único sitio que posee una serie inicial completa “10.2.9.1.9, 9 Muluk 7 Zac” (28 de julio de 878 d. C.). Es una construcción piramidal de tres cuerpos en talud con escalera al oeste y un templo superior. “El Palacio de los Falos”, el mayor complejo del grupo, está integrado por varios recintos, el más conocido es la llamada “Casa de los Falos”.

“La Casa de los Caracoles”, que cierra el lado poniente del Patio de los Falos, se caracteriza por tener un pasillo abovedado al centro con columnas que corren de oriente a poniente y que comunica a este patio con la plaza formada por “La Casa de los Búhos”, “La Casa de los Monos” y “El Templo de las Cabecitas”.

De igual modo se encuentra “La Plataforma de la Tortuga”, una estructura redonda con dos escalinatas que adopta la forma de una gran tortuga, elemento terrestre y acuático relacionado con el mito de la creación y la constelación de Orión. De todo lo anterior comentado, sólo se tienen unas cuantas imágenes, este lugar seguramente tiene más valor histórico que turístico, espero con particular deseo que este llamado Chichén Viejo no se convierta en un mercado de vendedores ya que para mí gusto le quitaría el misticismo del lugar.

Puedo mencionar también que para tener acceso a esta zona se necesita un permiso que únicamente lo autoriza el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), y exclusivamente se lo otorgan a personas con interés real por aportar al descubrimiento de cosas nuevas en la cultura Maya.

Para concluir les quiero decir que Yucatán es tu mejor opción para conocer o redescubrir, existen muchos sitios arqueológicos, cenotes, haciendas henequeneras, sólo por mencionar algunas de las tantas bellezas que tenemos.

Texto: Oswaldo Matú

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