Gracias a los libros que fueron redactados hace siglos, los investigadores, historiadores y personas interesadas en la cultura maya se han enterado sobre la vida de éstos, sus costumbres, actividades que realizaban, sus creencias, etc. Por ejemplo, el “Popol Vuh” habla sobre la creación del ser humano, “Relación de las Cosas de Yucatán” de Fray Diego de Landa es una obra que ayuda a comprender sobre cómo vivían los mayas. Por su parte, el Chilam Balam hace lo propio al ser una especie de recopilación sobre la vida de la civilización y mitología maya.

El Chilam Balam está conformado de varios libros que narran las hazañas y hechos de los mayas, escrito en lenguaje maya cuyos autores son anónimos. Se cree que fueron redactados entre los siglos XVI y XVII en la península de Yucatán, luego de la conquista de los españoles. El nombre de “Chilam Balam” se le agrega además la nomenclatura del municipio donde fue escrito. Entre los más destacados y de mayor importancia son los de Chumayel, Maní, Tizimín, Kaua, Yaxkukul, Tusik, Nah, Ixil y Tekax. Las líneas de los textos poseen contenido de carácter profético y mítico, debido a que los mayas predecían lo que iba a pasar al recurrir a un lenguaje metafórico y confuso, ocasionando que dichas predicciones fueron difíciles de interpretar. Por este motivo, en el sentido etimológico el significado de la palabra “Chilam Balam” probablemente sea “la boca del jaguar”, por derivarse de los vocablos “chi´” (boca) y “báalam” (jaguar). En la antigüedad, los “chilames” eran sacerdotes mayas que interpretaban los libros antiguos y de ellos extraían profecías, por lo que se podría decir que eran profetizadores y adivinos.

Existen versiones las cuales afirman que los escritos recibieron la denominación que tienen por un sacerdote del poblado de Maní, un Balam que gozaba de fama por ser un profeta que predijo muchas cosas. Fueron los balames de distintos pueblos quienes redactaron a mano las obras con la finalidad de preservar información importante de los mayas. Conforme iba pasando el tiempo, los libros del Chilam Balam se copiaban y provocaba muchos errores al transcribirse al mismo tiempo que se integraban nuevos textos. Las versiones que se conocen actualmente no son las originales, sino copias realizadas a finales del siglo XVII y parte del siglo XVIII.

  • Chilam Balam de Chumayel

Fue propiedad del Sr. Obispo Crescencio Carillo y Ancona. En 1868, fue copiado a mano por el Dr. Berendt y fotografiado en 1887 por Teobert Maler. George B. Gordon hizo lo propio en 1913, tomándole fotografías y editándola de manera facsimilar. Posteriormente pasó en la Biblioteca Cepeda de Mérida en 1915 y lamentablemente extraído junto con otros escritos entre 1917 y 1918. La primera traducción corrió a cargo de Antonio Mediz Bolio en Costa Rica en 1930 al español, y la segunda fue traducida por el inglés Ralph L. Roys en 1933. Se cree que este Chilam Balam fue compilado por el maya Juan José Hoil de Yucatán, cuyo nombre está en una de las páginas fechado el 20 de enero de 1782, fecha en la que cabe la posibilidad que fue hallado.  A grandes rasgos, narra el mito de la creación del universo con los dioses del inframundo habitado por abejas, en una época en la que caían piedras y árboles a causa dela lluvia de fuego en un mundo sin luna y sin sol. Las divinidades del cielo eliminaron ese universo caótico mediante una fuerte llovizna para dar inicio a la nueva creación, levantando la tierra con 4 dioses sostenedores y sembrando la semilla de la gran madre ceiba en el centro del universo, camino que se conecta con el inframundo al cielo.

  • Chilam Balam de Tizimín

Encontrado a mediados del siglo XIX. El párroco de la villa lo donó al Obispo Carrillo y Ancona en 1870, que originalmente fue nombrado “Códice Anónimo”. La traducción fue obra de Mau Worcester Makemson, que la tituló “The Book of the Jaguar Priest” en 1951.

  • Chilam Balam de Kaua

De igual manera perteneció a la colección del Obispo Carrillo y Ancona, fueron sustraídos de la biblioteca Cepeda. No se sabe cuál es su paradero, nunca fueron traducidas sus 282 páginas ni publicado. Solamente se sacaron copias manuscritas y fotográficas de las recetas médicas traducidas por Roys en 1931.

  • Chilam Balam de Ixil

Pertenece a los extractos del Chilam Balam conocida como “Códice Pérez” (Maní). Se desconoce cómo estuvo en las manos del Obispo Carrillo y Ancona. Estaba incluido en el legado del libro de Tizimín. No ha sido traducido.

  • Chilam Balam de Maní

Es uno de los más importantes, debería ser el principal Chilam Balam, sin embargo, por ser una copia del original redactado por los indígenas, los fragmentos se unieron para formar el compilado. Actualmente están perdidos como los de Ixil y Kaua, pero fueron recopilados por el investigador mayista Juan Pío Pérez Bermón en el siglo XIX, dividiéndolo en Pérez I y II, motivo del porque es el “Códice Pérez”, siendo nombrado bajo la nomenclatura del apellido por el Obispo Carrillo  y Ancona en 1870. El contenido se basaba en el calendario maya, los cuales poseían profecías del futuro, considerándolo un elemento cíclico porque todo lo que sucedía, iba a volver a suceder.

  • Chilam Balam de Tekax

Tiene similitud al de Kaua, consta de 36 páginas siendo calendárico y médico. Tampoco ha sido traducido y formó parte de la Colección de William Gates. Se desconoce su paradero, sólo hay copias de ésta en algunas bibliotecas.

  • Chilam Balam de Nah

Es proveniente de Teabo, es del mismo tipo de Kaua y consiste de 64 páginas. También formó parte de la Colección de Gates. El contenido medico fue traducido por Ralph L. Royes en 1931. No se sabe su paradero.

  • Chilam Balam de Tusik

Se descubrió en la aldea Tusik, en Quintana Roo en 1936. Es un cuaderno conformado de 29 hojas. Sus textos tienen cierta similitud con los de Chumayel. Se cree que todavía se encuentra en Tusik, ha sido transcrito y fotografiado de manera parcial, pero no publicado.

  • Chilam Balam de Yaxkukul

Éste hace referencia a los hechos de la vida del pueblo de Yaxkukul, considerado que fue escrito por sacerdotes mayas de alto estatus jerárquico denominados “Chilamoob”. Trata sobre acciones mitológicas, históricas y proféticas relacionado al municipio, aunque no se tiene mucha información al respecto.