Si eres yucateco de nacimiento, probablemente muchas de las costumbres y tradiciones las viviste en la niñez. En el caso de que no hayas nacido en Yucatán pero parte de tu infancia la creciste en estas tierras, seguramente te tocó vivirlas. En este mes del niño, te presentamos un listado de cosas que habrás realizado.

  • Jugaste con tus amigos o primos los juegos tradicionales yucatecos, como la kimbomba, el tinjoroch, y otros pasatiempos como las canicas, chácara, palitos chinos, y busca busca.

  • Te asustabas cuando tu chichí (abuela en maya) te contaba sobre las leyendas de los huay chivos y la Xtabay.
  • Que se haya reventado la soga de la hamaca por estar haciendo travesuras y azotado la res, seguido de un regaño de tu mamá con chancla en mano.

  • Los domingos eran totalmente diferentes, tus papás te llevaban al centenario para ver a los animales y a la famosa mona “Susie” que repartía sus “regalos”. Te subías al trenecito y gritabas cuando pasaba por el túnel. Después te ibas a los juegos, te trepabas al avioncito para bajar por la resbaladilla para finalmente comer tu algodón de azúcar.
  • Veías “Titeradas” con las aventuras de Lela Oxkuctzcaba y Chereque; cantabas a todo pulmón las canciones del Chel de Kanasín como “Yo soy el mango chupado”; te divertías con las ocurrencias del “Zoots” (murciélago en maya) en “La Gruta del Alux” cuando le hacía bromas al Aluxito, Chuchul Zoots, Sahuayak, Tía Tatá, y a los demás personajes que vivían en la gruta. Además, te sabías (o sabes hasta la fecha) la letra de la canción de “Puruxón Cauich”.

  • El circo del Tío Salim iba a la escuela donde estudiabas. Al concursar en las dinámicas y juegos, te daban como premio galletas globitos, bizcochitos y soles.

  • Tus padres te llevaron a la Feria Xmatkuil para que te subieras a las atracciones mecánicas, te compraban chucherías, jugabas a las canicas, y tardaste más de una hora en la interminable fila para entrar al Castillo.

  • En las festividades del Hanal Pixán, te vestiste de mestizo o mestiza para la fiesta de la escuela. Tu salón de clases puso su altar y concursaron en el certamen de altares, comías xek a pesar de que te diera choknak, degustabas tu pedazo de pib y tomabas atole nuevo de la jícara junto con tus compañeritos.

  • En temporadas decembrinas, salías en las tardes-noches a cantar la ramada con tus amigos y recorrían la colonia para pedir su “aguinaldo” casa por casa para que pudieran realizar su posada.

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