Sisal es una de las tantas hermosas playas que tiene Yucatán que reciben a visitantes locales, nacionales y extranjeros para disfrutar de sus atracciones como la Reserva Estatal El Palmar y sus manglares donde habitan los hermosos flamencos y demás aves. Si decides visitar esta playa, lo primero que apreciarás al llegar en la calle principal es una vivienda roja custodiada por una figura colocada en el techo de la misma que se le conoce como “la Casa del Monifato”.

Foto: José Alberto Mézquita Argáez

Según con información de “Yucatán Pasado Glorioso”, la Casa del Monifato es una de las construcciones más antiguas no solo del Puerto de Sisal, sino del Estado.

Foto: José Alberto Mézquita Argáez

Como tal, el Monifato se trata de una estatuilla de piedra que simboliza a un soldado o guerrero con mirada desafiante que porta una falda corta o faldellín de tiras de cuero sujetada por una faja, indumentaria que utilizaban los antiguos guerreros romanos. Alrededor de su cuello tiene una especie de soga y en su cabeza posee un gorro o casco.

Por su semblante, pareciera que está retando a cualquiera que lo vea. En su mano derecha está sujetando un tipo de garrote que reposa entre su espalda y cuello, mientras que su mano izquierda la tiene reposada en su cintura.

Los sisaleños mencionan que la escultura se colocó en la residencia de manera estratégica para ahuyentar a los piratas y pensaran que siempre había un vigilante en el puerto, su presencia ocasionaba que las embarcaciones dispararan sus proyectiles hacia éste, aunque una gran mayoría de los disparos caían en la ciénega.

En una de las paredes de la casona está empotrada una placa en una antigua lápida en la que se puede leer quienes fueron sus propietarios en la siguiente inscripción: “ES DEL ILUSTRE SEÑORIO ANDE ORDUÑA Y DE SU MUJER DOÑA GERONIMA ORTIZ Y DE SUS HEREDEROS MDLXXXV”. Debajo de la anotación, se aprecia un escudo de armas que posiblemente era el emblema de la familia, el cual está conformado de un árbol cuyo tronco está siendo perforado quizás por lobos.

Tomando como referencia la fecha de la losa, la morada data del siglo XVI, específicamente del año de 1585, es decir, 43 años después de la fundación de Mérida en 1542.

El tiempo no perdonó al Monifato, pues estaba en pésimas condiciones, su brazo izquierdo estaba incompleto y en su cintura y pecho se apreciaban grietas. Debido a su notable deterioro, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de la sede en Yucatán se encargó de restaurarlo bajo la supervisión de expertos al ser considerado parte del Patrimonio Histórico del Estado.

Si llegas a ir a Sisal, ahora podrás contemplar al Monifato completamente restaurado y todavía vigilando a las personas que llegan al puerto.

  • El Monifato de Mérida

Como dato extra, en la calle 65 x 42 del Centro de Mérida también se encuentra una estatua que tiene el mismo nombre. Supuestamente, el Monifato de la capital yucateca se realizó con base en la imagen del Rey Fernando VII de España a manera de burla por su mal carácter. Cuando el país de independizó, los pobladores lo botaron para festejar el acontecimiento, ocasionando que se rompiera. Originalmente tenía un bastón, pero se la quitaron para sustituirla con un plátano para mofarse del monarca.

El dueño del predio de estos cruzamientos rescató la figura tallada en piedra y la puso en el techo de su casa, porque primero estuvo situada en la glorieta central de la Alameda o Paseo de las Bonitas que actualmente es la calle 65 x 54 y 56.

Permaneció por mucho tiempo ahí hasta que el INAH la rescató en 1995 para exhibirla en el Museo de la Ciudad donde está actualmente la escultura. La estatua que se puede ver hoy en día en la esquina es una réplica. No se tiene conocimiento de quien fue el autor quien esculpió la obra, sin embargo, se estima que se fabricó en 1815, por lo que el Monifato de Sisal es el más longevo.