Yucatán posee las playas más hermosas de la península y el sólo verlas, te enamorarán inmediatamente acompañado de una deliciosa brisa, sentir la suave arena y la frescura de sus refrescantes aguas en los pies. Si tienes un espíritu aventurero, Rodo Vallado realizó un extraordinario e impactante tour en el bello puerto de Sisal, adentrándose al hábitat natural de los cocodrilos abordo de una chalana junto con guías, quienes observaron a los reptiles y Rodo aprovechó el momento para tomar hermosas fotografías y grabar espectaculares vídeos. En esta editorial, Vallado te da los mejores travelers tips para disfrutar del viaje, recomendándote lugares para comer y cómo contactar los servicios de los paseos de las chalanas y así animarte hacer lo propio. Sin más preámbulos… ¡EXPLORE Sisal!

  •  Inicio de la aventura

Un día antes de la travesía, preguntamos a través de Facebook acerca de guías que nos pudieran indicar los mejores sitios para iniciar la aventura. @mariana_puerto y yo decidimos dejar todo a la suerte como buenos exploradores. De todas las personas que nos recomendaron, solo una no se dedicaba a dar tours, radica en Sisal y eso me dio confianza, así que seguí mi instinto explorador y me comuniqué con él, su nombre es Gerardo Losa. Llegamos a Sisal el sábado por la tarde y hasta que nos vimos en persona caímos en la cuenta de que ambos habíamos estudiado juntos en el “Piaget”, ¡El mundo es tan pequeño!

  • La mejor comida italiana en Sisal

Gerardo y su esposa, quien por cierto es italiana, tienen un restaurante que se llama “Las Puertas de Sisal”, además de ser muy bonito, estilo Tulum, está rodeada de una atmósfera relajada y buena música, tiene un menú delicioso y casero. Desde el comedor se puede apreciar la cocina y eso es algo que me gusta, ya que puedo observar la preparación de los alimentos, pude ver como Gerry cocinó la pasta y la salsa. Poco a poco el lugar se llenó de un aroma exquisito, anunciando la llegada de mi plato.

Sisal es un sitio pequeño, la mayoría de los lugares para comer venden pescado y mariscos, cierran aproximadamente a las seis de la tarde, de modo que “Las Puertas de Sisal” definitivamente se está convirtiendo en un punto de reunión donde locales y extranjeros pueden convivir, escuchar buena música y degustar pasta de calidad hecha en casa al puro estilo italiano.

  • Un tour para ver a los cocodrilos en plena oscuridad

En esta visita también conocimos a Walter, un biólogo tapatío que decidió emprender una aventura en la Playa de Sisal, le preguntamos por los tours que maneja, específicamente por los recorridos donde pudiéramos ver cocodrilos, debido a que en esta zona hay una buena cantidad de éstos.

Platicando con él, Walter me indicó que la ruta para el avistamiento de estos reptiles dura en promedio tres horas, terminado ese tiempo se cobran horas extra. Nos comentó que los tours salen normalmente a las 8 de la noche, ya que los lagartos empiezan su actividad en completa obscuridad, sin embargo, desgraciadamente a esa hora no hay luz, y sin luz no hay foto, así que decidimos poner a prueba su espíritu aventurero y le pedí salir las 3 de la madrugada para regresar a las 7 de la mañana y de paso, tener fotografías del amanecer.

Muy puntual junto con Braulio, su socio originario de Sisal, llegaron por nosotros al hotel “El Faro”, un espacio acogedor con todo lo necesario: agua caliente, aire, frigobar y piscina. Nuestro transporte para llegar a la ciénega era una moto adaptada con un remolque pequeño donde ponen las chalanas (barcos sin motor).  El camino hacia la zona de salida duró unos 30 minutos y fue muy agradable, teníamos a la luna llena de compañía y de buenas historias de cosas “raras” que les ha tocado ver en sus aventuras como guías federales.

Al llegar había un silencio absoluto, lo único que escuchaba eran mis pensamientos a tope por la emoción de salir a visualizar la vida silvestre. Lo primero que hicieron Walter y Braulio antes de zarpar fue repasar las reglas de seguridad:

  • No tener las manos fuera del bote
  • Si un lagarto se acerca mucho, no realizar movimientos rápidos
  • Conservar la calma y dejar que se vaya.

Empezamos a avanzar en las chalanas y amarramos unas cabezas de pescado como cebo para los cocodrilos con unos hilos, sin usar anzuelos. Al poco tiempo vimos a la distancia dos puntos brillantes que rebotaban en la iluminación de nuestras linternas, no es por presumir, pero… ¡El que los vio fui yo! Rápidamente alerté a los guías y nos aproximamos al cocodrilo, medía como metro y medio y según ellos, tenía un año aproximadamente.

Con la emoción a tope por ser el que lo descubrió, no dejé pasar mi golpe de suerte y saqué mi cámara para comenzar a tomar fotos, el reptil estaba relajado ante nuestra presencia, se dejó fotografiar, quedé satisfecho con las imágenes. Seguimos en la aventura con la esperanza de encontrar uno más grande y ¡bum!, vuelvo a alertar a nuestros guías, nos acercamos y vimos una estela de arena a un lado de las chalanas, el cocodrilo nadaba a una buena velocidad, lejos de nosotros, por lo que decidimos hacer un intento más para acercarnos y si no se podía, lo dejaríamos en paz. Afortunadamente se metió dentro del manglar y pude fotografiarlo sin problema; no obstante, en esta ocasión vez fui más rápido al momento de tomar la fotografía, una vez que saqué la foto seguimos en nuestra travesía.

Arribamos a un petén donde antiguamente se realizaban ceremonias mayas y se hicieron presentes los primeros rayos del amanecer, comimos algo de fruta que nos dieron nuestros guías y bebimos chocolate caliente, fue muy satisfactorio estar en la vida salvaje y contar con ciertos lujos como una bebida cálida. Salimos del petén y el horizonte se alzaba claro, poco a poco nos dirigimos a contemplar a los flamencos, para mi suerte (mi buena y extendida suerte), estaban en un ritual de apareamiento, así que pude fotografiar a gusto ya que nos ignoraron, siendo los únicos en el lugar, fue un momento increíble, uno más que se apunta mi bello estado de Yucatán.

  • ¿Dónde comer pescado o mariscos en Sisal?

Regresamos al hotel cerca de las 8 de la mañana y dormimos hasta que el check out nos permitiera.  Ya al despertar, cerca de la una treinta de la tarde, salimos para ver que había para desayunar/comer en Sisal. Nuevamente acudimos a los habitantes de este bello puerto para que nos guiaran con sus recomendaciones. Fuimos a un restaurante cantina que se llama “El Peje Rey”, pedimos pescado frito el cual estuvo delicioso. Luego, nos presentaron al “Popotes” y al “Morro” por el buen Gerry.

  • Segundo round para ver a los lagartos

Sólo quiero decir que el “Popotes” es la onda, es todo un personaje, vale la pena escuchar sus anécdotas, él igual realiza los tours sólo que no es guía federal, es cinegético y ya estando allá no nos pareció mala idea emprender un segundo round para ver lagartos otra vez. Primero nos dirigimos a un puente cercano de las casas y empezó a observar entre las ramas y decía: “¿dónde está la panzona?”, “¿dónde está mi hermosa, mi gordita?”. Pude presenciar cómo les tienen harto cariño a los animales.

En ese instante tras el singular llamado, de una forma casi mágica apareció un cocodrilo enorme. El “Popotes” me dijo: “mira, ahí está mi gorda hermosa”, el reptil no salió completamente del agua, fácil medía más de tres metros. Me acerqué lo más que pude a la orilla y me subí a una rama para poder sacar algunas fotografías. No quisimos incomodar mucho al impresionante ejemplar y aprovechando que ya estaba por caer la tarde, abordamos las chalanas para meternos a la ciénega, ahí vimos mucha fauna, incluso un cocodrilo con un pato en la boca. Fue una experiencia divina poder sentir la vida salvaje de Yucatán.

Justo estábamos por regresar cuando nuevamente las lámparas alumbraron a un “monstruo” como de tres metros y medio, nos acercamos lentamente y no se movió, al parecer no lo intimidamos en lo más mínimo, y eso fue bueno por que pude empezar a sacar fotos y vídeos.

Agradezco y reconozco el esfuerzo que hace la gente de Sisal por preservar y respetar la naturaleza y vida salvaje del lugar. Definitivamente, su gente, el maravilloso entorno, la calidez de todos los que habitan este paraíso, se han ganado mi admiración.

  • Contactos
    • Walter, guía federal: 9991154394
    • Óscar “Popotes”: 9971046441
    • Gerardo Losa: 9994523762