Por Stephanie Carmon

Esta edición de “Explorando Yucatán” es sumamente especial porque en esta ocasión estuve acompañada de Sergio Ceballos Castillo, historiador y creador del blog “Mérida en la Historia” donde sube editoriales interesantes acerca de la historia de la ciudad y de sus sitios emblemáticos.

Sergio aceptó con mucho gusto la invitación para realizar esta colaboración junto con Explore Yucatán para que nos contara un poco la historia de la Colonia García Ginerés y del pasado de los terrenos que actualmente ocupa el Parque de las Américas que se encuentra dentro de la misma y entre la Avenida Colón.

  • San Cosme, los orígenes de la García Ginerés

Durante la charla, me platicó que a finales del siglo XIX la ciudad todavía no había crecido de lo que hoy se conoce como el Centro Histórico, ya que Santa Ana era los límites de la extensión de la capital que se realizó durante tres siglos desde la fundación de Mérida en 1542.

Al llegar la industria del henequén, ésta impulsó la economía y también ayudó al crecimiento de la vivienda que empezó a extenderse más allá de los límites tradicionales que tenía Mérida en aquellos entonces. Gracias a esto, surgió la García Ginerés cuyo nombre original que tuvo por mucho tiempo era “San Cosme” porque en ahí había una propiedad que se llamaba así, la cual se fraccionó para crear el desarrollo urbano, tal como pasó en Itzimná, Chuminópolis, entre otras, cuando las Haciendas y Quintas se fraccionaron para dar paso a las Colonias y Fraccionamientos.

Sergio me comentó que en su trabajo de investigación se encontró con documentos que mencionan a San Cosme desde las décadas de 1840-1850. En ese tiempo, aparentemente todos los terrenos estaban repletos de maleza, las escrituras se refieren a éstos como solares y yermos vacíos.

  • El crecimiento urbano de San Cosme 

La historia de San Cosme como tal inició en 1900 a cargo de Joaquín García Ginerés, su fundador y originario de Cataluña. Sin embargo, primero intentó desarrollar una zona urbanística alrededor de Itzimná, pero el proyecto fracasó al presentarse un conflicto legal. Después, un grupo de inversionistas apostaron por la Colonia San Cosme para que se convirtiera en un nuevo desarrollo inmobiliario.

Posteriormente, San Cosme comenzaría a tener éxito al construirse casas. Con base en el libro “Memorias de un Sancosmeco” escrito por Juan Edwin Schirp y Milke y recientemente editado, dice que su señor padre, el Sr. Wilhelm Shirp, oriundo de Alemania, vino a Mérida para trabajar en la planta eléctrica Siemens & Halske, hoy ubicada en la calle 61 x 48 y 46, cuyo edificio le pertenece en la actualidad a la Comisión Federal de Electricidad.

Además, realizó muchas aportaciones a la vivienda cotidiana. En la colonia habitaban pobladores de diferentes nacionalidades: alemanes, españoles, etc. Incluso, se menciona que hubo huertas de “chinos”, es decir, gente asiática que no pudieron identificar exactamente su origen de procedencia, por lo que por cuestiones étnicas les llamaban “chinos”. Del mismo modo, aquí se instaló la primera comunidad alemana que en su mayoría trabajaba en la empresa de energía ya mencionada.

  • La visita de la primera dama mexicana a San Cosme y la Capilla fallida en su honor

Uno de los momentos más significativos de Mérida fue la visita del Presidente Porfirio Díaz acompañado de su esposa Carmen Romero en febrero de 1906. Mientras que el político estaba en la Hacienda Chunchucmil, ella visitó a San Cosme.

Como muestra de agradecimiento por visitar la Colonia y debido al éxito que ya gozaba, se colocó una piedra a manera de homenaje a la primera dama del país en lo que sería la “Capilla de Nuestra Señora del Carmen” en la plaza principal que años más tarde se convertiría en el Parque de las Américas. No obstante, nunca se concretó la iglesia al derrumbarse en 1914 por órdenes del Gobierno Revolucionario de Eleuterio Ávila.

A mediados de la década de los años cuarenta, se retomó la edificación de una iglesia. Se comenzó a construir una nueva Capilla ahora dedicada a Santa Teresita, pero una tragedia ocasionó que los obras se derrumbaran.

Finalmente, se edificó otra iglesia en honor a Nuestra Señora de Fátima, la cual permanece de pie hasta la fecha y está enfrente del Parque de las Américas.

  • El deceso de Joaquín García Ginerés y construcción de las casonas

Cuando don Joaquín se privó de su vida en 1915, los vecinos consternados por la noticia le cambiaron el nombre a la colonia, bautizándola “García Ginerés” en su memoria, pues él era igual habitante de San Cosme. Únicamente las personas de edad avanzada todavía se refieran a ella como San Cosme en pleno siglo XXI.

En ese entonces, ya había algunas residencias las cuales algunas se conservan alrededor del Parque de las Américas. En la década de los años treinta, se construyeron muchas casonas en lo que hoy se conoce como la Avenida Colón. Dichas construcciones diseñadas por el Arquitecto Carlos Castillo Montes de Oca, reflejan el estilo arquitectónico de Cuba.

En la búsqueda de un estilo neoclásico, el Arq. Carlos se influenció de la arquitectura que predominaba en la isla. Por un período trabajó ahí junto con otros arquitectos. Cuando llegó a Mérida, las familias lo contrataron para que diseñara sus casas. Los conocimientos arquitectónicos que adquirió los reflejó en la arquitectura de los predios.

  • El estilo neomaya del Parque de las Américas

Sergio me dijo que durante mucho tiempo este espacio fue un solar vacío. Cuando falleció Felipe Carillo Puerto en 1924, se tenía planeado levantarse un monumento con su imagen en la explanada del futuro Parque de las Américas, iniciativa promovida por el Gobernador Bartolomé García Correa.

La estatua con motivos neomayas tendría la altura de la Catedral de San Ildefonso. Al ser una obra colosal, se le invitó a la gente a que donara materiales para llevarla a cabo, pero nunca se pudo pasar del primer nivel al acabarse los recursos y porque no era redituable como inversión, así que se canceló.

En aquella época, el Arq. Manuel Amábilis estaba muy influenciado por el estilo neomaya que impregnó en sus construcciones, a pesar de que en sus primeras obras contaban con un estilo clásico como lo son el Ateneo Peninsular y la Casa de la Cultura Jurídica. Pertenecía a un listado de 15 arquitectos que podían realizar edificaciones en el Estado que tenían relación con el socialismo entre la década de los años veinte y cuarenta.

Junto con su hijo Max se encargaría del proyecto del Parque de las Américas que cuenta con arquitectura prehispánica y maya, poniéndose la piedra en 1943 e inaugurándose oficialmente en 1945.

Asimismo, a través de los motivos mayas el socialismo buscaba entablar una hermandad latinoamericana como reivindicadora con la clase obrera henequenera para mejorar su calidad de vida, aunque se quedó simplemente en el discurso que en la práctica.

Con el declive de la producción del oro verde, en una sección del parque se adoptó la temática del panamericanismo como símbolo de unión y tributo entre todas las naciones de Latinoamérica que fueron representados en columnas votivas con sus correspondientes escudos que pueden apreciarse hoy en día en el parque.

En la parte trasera de la Biblioteca José Martí se localizan distintos Chac Moles. El descubrimiento de esta figurilla prehispánica se le adjudica al arqueólogo británico Augustus Le Plongeon en su exploración en Chichén Itzá en noviembre de 1875.

  • El pasado de los terrenos del Parque de las Américas

Antes de la finalización del Parque, el lugar tuvo varios usos. De acuerdo con los cronistas, dicen que Lorenzo Comas, pariente de Joaquín García Ginerés, mandó a hacer un pequeño lago artificial en lo que más tarde ocuparía la Concha Acústica. Funcionó como espacio de entretenimiento porque los vecinos rentaban barquitos para navegar y divertirse.

De igual manera, en aquellas épocas se empezaron a volar aviones y avionetas en la ciudad, siendo Alonso Garibaldi era uno de los primeros pilotos yucatecos que tenía un avión casero. Usualmente, piloteaba en los alrededores de los terrenos del futuro parque, provocando el miedo entre los habitantes cuando jugaban en la cancha de béisbol de la plaza o estaban navegando en el lago artificial.

Igualmente, en el Parque de las Américas se instaló el primer boliche que hubo en Mérida y un cine hecho de maderas. La García Ginerés ofrecía las amenidades lujosas de aquellos años.  Con el tiempo, la Avenida Colón se unió a la ciudad que en estos días es considerada como una de las más importantes y carismáticas por las construcciones que ayudaron al crecimiento del desarrollo urbanístico.

Si quieres aprender más acerca de la historia de Mérida como yo aprendí en el recorrido que realicé junto con Sergio con sus extraordinarias explicaciones acerca de la García Ginerés y el Parque de las Américas, te recomiendo que visites la página web y las redes sociales de “Mérida en la Historia”.

 

 

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