Por Stephanie Carmon

Visitamos la reserva ecoturística de Sayachaltún este fin de semana donde pasamos un rato agradable. Este es un destino ecoturístico y sustentable en el cual puedes dar paseos en kayaks o en lanchas guiadas a través de los manglares para ver un manantial fresco en medio del agua salada, o ir por la experiencia de los lodazales donde puedes enjabonar tu cuerpo de barro que está lleno de minerales que son excelentes para tu piel. Igualmente cuentan un restaurante cuya comida es muy buena. Aquí tendrás un día divertido de viaje al ser completamente amigable para la familia.

La idea de Sayachaltún comenzó después del impacto del huracán Isidoro en 2002, que destruyó demasiado este sendero y llenando al Estado con una cantidad impresionante de agua. El Estado quedó devastado. Los pescadores de camarones quienes iban a pescar en los estuarios de Telchac, de un día a otro se enfrentaron al hecho de que su sustento había sido arrastrado. Lentamente comenzaron a limpiar el área, pero eran demasiados pescadores para la cantidad de camarones, se dieron cuenta que estaban pescando excesivamente y causando mucho daño a la ecología de los pantanos.

Se reunieron y decidieron tratar de convertirlo en un destino ecoturístico, en vez de recolectar camarones. Se requirieron muchos años para limpiar la zona y replantar los manglares. Poco a poco y con la ayuda del departamento ambiental del Gobierno, convirtieron a Sayachaltún en un destino de ecoturismo sustentable. Es propiedad de una cooperativa de 14 pescadores y uno de los lancheros era uno de los propietarios quien tenía conocimientos y estaba muy orgulloso de lo que habían logrado.

Usualmente, los estuarios tienen 65% de agua salada, aunque con la inundación del año pasado la salinidad bajó al 4%, lo que tuvo un gran efecto en la fauna que necesita el agua salada para sobrevivir, pues afecta a toda la cadena alimentaria. Ahora, está en 40% y esperan que pronto regresen las artemias. La artemia es un crustáceo rosado que los flamencos comen para obtener su tonalidad rosada. Cuando las artemias vuelvan, los flamencos y otros tipos de aves migratorias igual van a regresar.

Tomamos el tour de 2 lanchas, solo 4 personas por lancha, que tuvo un costo de $350 pesos mexicanos (17 dólares) por tour. Primero fuimos a los lodazales donde encontramos barro, el cual es un exfoliante increíble para la piel que contiene minerales para tensarla y rejuvenecerla… ¡La fuente yucateca de la juventud!

Los guías lo saben porque un científico vino a analizar el agua y el barro para comprobar la contaminación tras el huracán, y encontró que el agua estaba limpia y el lodo repleto de minerales rejuvenecedores. Incluso, es súper divertido, es como si fueras otra vez un niño jugando en el lodo.

Posteriormente, atravesamos los senderos de los manglares. Los caminos están hechos por los cocodrilos. Cuando hay sequía, éstos recorren los manglares en búsqueda de más agua salada y realizan sus caminos que luego utilizamos para pasar en los botes. También vimos un manantial fresco en medio del agua salada.

¡Es absolutamente recomendable y es una buena manera de seguir apoyando al turismo local!

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