Por Agustín Gonzaga

La revista Condé Nast Traveler nombró a Mérida como la mejor ciudad pequeña del mundo, tenemos la suerte de gozar con una gran riqueza cultural y gastronómica, pero algo que hace tan especial a Mérida es su cercanía con el mar y por supuesto, con los cenotes.

Aproximadamente a 40 minutos tenemos el Puerto de Progreso, el más popular de la zona, ya que ha estado creciendo y mejorando en infraestructura, cada vez ofrece más y mejores atractivos.

En los últimos años, la denominada “costa esmeralda” ha tenido un importante crecimiento social y económico, cada día más inversionistas miran a este lado de la costa y no es por casualidad. En la costa esmeralda se encuentran increíbles atractivos naturales, es imposible resistirse en no bañarse en sus cristalinas aguas de color esmeralda o caminar por su suave arena al atardecer porque la puesta de sol ahí es maravillosa.

Desde Progreso a hasta El Cuyo es lo que normalmente conocemos como costa esmeralda, sin embargo, la más conocida o visitada es la zona que abarca de Progreso a Dzilam de Bravo.

Esta zona tiene mucho más por ofrecer a sus visitantes, cuenta con una zona arqueológica, aguas rosas por la producción de sal, cenotes, historia con una de las pocas haciendas frente al mar y gastronomía marina, pues la pesca es una de las principales actividades. Para los amantes de la naturaleza y la aventura, en esta zona podrás encontrar senderos que te llevarán cara a cara con la vida salvaje de la península.

– Salineras de Xtampú –

Ubicada entre Telchac Puerto y Dzemul, se localiza la cooperativa salinera Meyah Ta’ab creada por un grupo de pescadores que se dieron a la tarea de rescatar la enorme labor del trabajo de la sal.

Con la reactivación de las salineras, la vida rosa resurgió. También podemos apreciar flamencos alimentándose de la “artemia salina”, crustáceo que se encuentra en el agua gracias a las altas concentraciones de sal.

– Zona arqueológica de Xcambó –

Es una de las zonas arqueológicas más importantes de la región. Su función consistió en la administración de las salinas y los productos marinos, además de ser el centro de captación de bienes a nivel local, regional y suprarregional.

  • Fue el principal y más grande puerto comercial de la costa norte del Clásico.
  • Aquí se registraron más de 600 entierros y se recuperaron cientos de vasijas, en gran medida de origen foráneo.
  • Aun después de que fuera abandonado, siguió siendo un lugar de culto durante el período Posclásico.

– Telchac Puerto –

No solo es uno de los puntos favoritos para visitar por sus aguas bajas y cristalinas, igual ofrece una gran gastronomía a base del marisco. En Telchac Puerto se ubica un cenote muy poco conocido, aunque muy hermoso, abierto a nivel del piso. En algunas ocasiones el agua del cenote se fusiona con el de la ciénega rodeado de gran vegetación, misma que lo oculta según la temporada.

El cenote es habitado por una gran fauna, incluso, por cocodrilos tímidos al humano. Recomiendo ampliamente visitarlo, eso sí, con precaución, no los molestes, no busques la foto, solo disfruta de un contacto tan natural con el ecosistema.

– San Crisanto –

Si estás buscando un pasadía entero en la playa, sin duda este poblado costero tiene mucho por ofrecer, visitarlo nos garantiza un día de aventura. Cuenta con una salinera en crecimiento que nos otorga vistas panorámicas de agua rosa y de acuerdo con la temporada, igualmente nos brinda grandes concentraciones de flamencos a muy pocos metros.

San Crisanto tiene un “ojo de agua” en medio del manglar, para llegar a él tienes que subirte a una pequeña lancha para poder atravesar el mangle rojo de la región, después de unos minutos llegas al ojo de agua donde te espera una gran sorpresa, la compañía de unos enormes peces que quedaron atrapados desde la llegada del huracán Isidoro.

El ojo de agua es muy seguro, familiar, con aguas cristalinas, sin dudarlo esta es una experiencia que no puedes dejar pasar en tu visita por la costa maya.

Luego de conocer el poblado y el ojo de agua, puedes descansar en el balneario “Sac-Ha”, situado a la orilla de la playa, muy amplio y lleno de palmeras y palapas. Es ideal para toda la familia debido a que el agua en esa zona es muy baja y cristalina. Lo recomendable es llegar temprano para ocupar una palapa, llevar una nevera con alimentos y bebidas, y disfrutar de la tranquilidad del lugar. La entrada cuesta $50.00 por persona. ¡No olvides recoger tu basura al salir del lugar!

Ahora que conoces un poco más de la costa esmeralda, ¡podrás disfrutarlo al máximo!