Perteneciente al poblado de Maxcanú y a hora y media aproximadamente de distancia de la capital yucateca, se ubica la Hacienda Chunchucmil que data del siglo XIX. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor durante la época henequenera durante los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

El significado de la palabra Chunchucmil es “pozo en la base del árbol del chukum” por derivarse de los vocablos mayas “chuun” (base, origen, principio) y chukum (árbol endémico yucateco; Havardia albicans, variedad de Acacia, empleado para curtir pieles, en la medicina tradicional y en estos tiempos se aplica en la construcción).

En esta región había una fuente central de agua que abastecía a los antiguos pobladores del vital líquido que muchísimos siglos más tarde, se convertirían en una estancia ganadera, ya que antiguamente existió un asentamiento prehispánico descubierto por arqueólogos en los años setenta del siglo pasado.

De acuerdo con cerámica que se encontró en este sitio, la remota ciudad maya resplandeció entre la época preclásica media hasta el período posclásico, siendo el período clásico que gozó de una mayor población y extensión. Probablemente, Chunchucmil tuvo su declive en el período clásico tardío (época puuc). Cuando llegaron los colonizadores, la zona estaba en completo abandono. Su repoblación ocurrió en las épocas coloniales entre los siglos XVII y XVIII.

Con base en una placa empotrada en la casa principal, tiene grabada siguiente inscripción: “Honor a Don Rafael Peon Losa Fundador de Chunchucmil 1872-1928”.

Cabe recalcar que la casa principal de estilo arquitectónico neoclásico se construyó con piedras del antiguo yacimiento arqueológico, la cual contiene diversos arcos de medio punto y una antigua chimenea de piedra que la embellecen. En su interior se ubica una tumba que tiene grabado la frase: “Héroe de la Paz”.

Además, la hacienda cuenta con una tienda de raya, casa de máquinas y una capilla que todavía sigue funcionando donde los lugareños honorifican al Santo Patrono del municipio, San Antonio.

Esta hacienda dejó huella en la historia del Estado, debido a que el entonces Presidente de México, el General Don Porfirio Díaz, la visitó el 7 de febrero de 1906 tras su llegada a Mérida. En su recorrido, se realizó una vaquería en su honor.

En la actualidad, Chunchucmil está abandonada, pero los turistas nacionales y extranjeros suelen visitarla al querer realizar un viaje a través del tiempo en este inmueble henequenero que alguna vez tuvo vida.