Ubicada a 40 minutos aproximadamente de la ciudad en el km 22 de la carretera Mérida-Motul, se encuentra la Hacienda Kancabchén. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor durante la época henequenera entre los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

El probable significado de la nomenclatura “Kancabchén” es “tierra amarilla de pozo” o “pozo de tierra amarilla” al derivarse de los vocablos mayas “k´an” (amarillo), “kaab” (tierra) y ch´e´en (pozo), aunque otras fuentes mencionan que significa “pozo de tierra roja”.

De acuerdo con información histórica, su construcción ocurrió entre 1890 y 1912 bajo la orden del Sr. Pascual Gamboa Rivero. Tenía como objetivo criar ganados y producir henequén, ya que para esos tiempos la industria henequenera estaba teniendo un declive paulatino. Posteriormente, el inmueble pasó a manos de su hija, la Sra. Josefina Gamboa de Casares hasta a mediados de la década de los ochenta del siglo pasado, pues la vendería a la familia Ponce García, quienes la convirtieron en una granja de leche y estancia de vacaciones y descanso.

En la casa principal se aprecia un escudo con las iniciales inscriptas de su primer dueño y una fecha en la que probablemente se llevó a cabo trabajos de remozamiento, ampliaciones, etc., mientras que en la entrada principal está tallado las iniciales de la familia Ponce García. Asimismo, cuenta con 8 habitaciones (sala de estar, cocina, biblioteca, estancia, desayunador, comedor, baños y cantina con juegos de mesa).

En general, la finca cuenta con un estilo arquitectónico característico de las haciendas coloniales henequeneras. Su fachada tiene 3 arcos en el pórtico, y un campanario y un reloj en la zona de arriba de la edificación.

El lugar posee una capilla con capacidad para 200 asistentes y custodiada por San Antonio de Padua, Santo Patrono de la región. Además, hay espacios verdes con máquinas antiguas, una piscina, un lienzo charro, zoológico y espacios donde se realizan comparsas de bailes regionales.

Actualmente es sede de eventos sociales o bien, puede ser recorrida a través de paseos para que los visitantes nacionales y extranjeros aprecien la Hacienda Kancabchén y conozcan un poco acerca de su historia.