A 40 minutos aproximadamente de distancia del Centro Histórico de Mérida, se encuentra la Hacienda Petac que data del siglo XVII que se construyó encima de vestigios mayas, los cuales algunos todavía pueden apreciarse en los alrededores. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor durante la época henequenera entre los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

El significado de la nomenclatura “Petac” es “la rueda rejida de bejuco y albaca” (Ocimum basilicum L) por derivarse de los vocablos mayas “peet” (aureola) y “aak´” (bejuco).

Originalmente, sus terrenos abarcaban parte de los límites de la región de Yaxcopoil. En sus inicios fue una estancia que criaba ganados, además producía miel y azúcar hasta que en el siglo XIX comenzó a cultivar el denominado oro verde yucateco: el henequén.

Sin embargo, en la década de los setenta del siglo pasado dejó de la actividad henequenera lo que ocasionó su declive. La hacienda reviviría gracias a que la pareja americana Stern la compró mediados del año 2000, rescatándola del abandono tras realizarle trabajos de restauración.

La Casa Principal alberga una sala, comedor, cocina, bar y biblioteca rodeada de hermosas terrazas. Por su parte, la Casa del Mayordomo donde antiguamente se alojaba el gerente de la fábrica de henequén, cuenta con dormitorios privados cercano a la piscina, mientras que la antigua Casa de Máquinas también tiene habitaciones. Asimismo, está la Capilla de San Antonio que presta servicios religiosos a los pobladores y donde igual se realizan enlaces matrimoniales.

En sus otras construcciones ofrecen amenidades como una sala de juego y cine, spa, gimnasio, etc. Por estar cercana a la Reserva Ecológica de Cuxtal, la convierten en una excelente opción para hospedarse. Incluso, es sede para la realización de eventos sociales o sesiones fotográficas.