Ubicada a 15 minutos aproximadamente del Centro Histórico de Mérida, se encuentra la Hacienda Petcanché que se construyó en el siglo XVI, la cual es considerada como una de las primeras estancias ganaderas en territorio yucateco con base en información del libro “Haciendas de Yucatán, Crónicas de un Renacimiento”. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor durante la época henequenera entre los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

El significado de la nomenclatura “Petcanché” es “la casa oscura de la culebra”.

Se tiene conocimiento que su primer dueño fue el Sr. Francisco de Loaiza. Posteriormente, pasó a manos del Sr. Gregorio R. Cantón tras comprársela a Ignacio Bozada a finales del año de 1910. Cuando murió Gregorio Cantón, el inmueble la heredó su viuda, la Sra. Teófila Sierra a finales de 1920 como resultado de una resolución del Juez Tercero de lo Civil y de Hacienda.

Durante el mandato del General Salvador Alvarado se expropió una parte de la finca, surgiendo así a la Colonia Jesús Carranza, pero el Ayuntamiento le pagó a la familia Cantón luego de que la justicia federal los amparó. Para 1932, la finca dotó parte de sus terrenos después de que le privatizaran hectáreas para dárselas al entonces pueblo de Itzimná (actualmente colonia), misma situación que se repetiría en 1939 para ampliar el ejido de Chuburná y en 1980 para la conformación del Fraccionamiento Polígono 108.

A mediados de 1935, la Sra. Teófila donó la propiedad a sus hijos Gregorio G. Cantón y a Lilia G. Cantón de Troyo, tocándole el 50% a cada uno. Al fallecer Gregorio el 1 de marzo de 1948, su viuda la Sr. Manuela Rodríguez se le adjudicó el 25% de la finca, mientras que el 75% recayó a su hermana Lilia.

En abril de 1956 Manuela Rodríguez vendió 25% de la construcción a su cuñada Lilia G. Cantón de Troyo, así que ella se convirtió en la dueña del 100% de la hacienda. Sin embargo, en agosto de 1960 la vendería a Rafael Gastón Omar Díaz Castellanos, un niño de 9 años siendo representado por su padre el Sr. Omar G. Díaz y Díaz. En diciembre de 1962, su señora madre, Esther Castellanos Zapata de Díaz se la compraría a su hijo.

A inicios de 1978, la Sra. Esther urbanizó la hacienda como residencia, fraccionándola en 125 lotes, por lo que su interior quedó marcado con el número 424 en la calle 20 de la Col. Alemán, dirección que todavía conserva. En 1988, la Congregación de las Carmelitas Descalzas ocuparía la estancia.

Cabe recalcar que su capilla alojó por un tiempo a los restos Obispos yucatecos Crescencio Carrillo y Ancona y Leandro Rodríguez de la Gala, de acuerdo con una placa empotrada en una de sus paredes. Igualmente fue declarada Sitio Patrimonial por parte del Ayuntamiento de Mérida con base en otra placa colocada en su pared.

En el predio se conservan la Casa Principal que tiene muebles antiguos de la época, la antes mencionada capilla que alberga una pintura de la Sagrada Familia y una imagen de la Virgen de Guadalupe.

En la actualidad, la Hacienda Petcanché es sede de eventos sociales y de sesiones fotográficas.