A tan solo 15 minutos de distancia de Progreso, se ubica la Hacienda San Ignacio que data del siglo XIX. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor durante la época henequenera en los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

Su nomenclatura alude a Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y fiel devoto de la iglesia católica al mostrar respeto y absoluta obediencia al Papa. De acuerdo con las tradiciones, anualmente se le realiza una fiesta en su honor a finales de julio por ser el patrono de esta comisaría de Progreso.

La finca fue construida entre 1860 y 1870 por órdenes del Sr. Alonso Regil Peón, quien fue su primer dueño tomando como referencia las monedas que en su momento se emitieron. Después pasó a manos del Sr. Antonio Bolio, quien a su vez era propietario de la Hacienda Tamanché que está cercana a la de San Ignacio. Posteriormente la heredó su hijo Gustavo Bolio, aunque luego de los acontecimientos ocurridos en la revolución mexicana, la traspasó a la Sra. Lidia Noemí Novelo.

La antigua estancia está conformada por 3 edificaciones: el templo, la casa de máquinas y la casa principal.

El templo se caracteriza por su arquitectura neogótica que luce impresionante en estos tiempos. Por su parte, la casa de máquinas cuenta con líneas sencillas y un corredor con pórticos, arcos de medio punto y una cornisa con un adorno central rematado en la parte de arriba de su fachada, algo muy característico de las haciendas coloniales. Según los rumores, en la zona de debajo de la casa principal se encuentran una red de pasillos que se conectan entre sí, los cuales permitían el traslado de un sitio a otro con mayor facilidad.

En el interior de la capilla hay dos criptas que tienen grabado lo siguiente:  “En memoria de Patricito” (julio 20 de 1882)” y “María del Cármen Esther Gómez Cervantes (6 de marzo de 1923), recuerdo de su tía Giordana”.

Antiguamente, hubo un grupo de yacimientos de agua que los pobladores denominaron como “aguadas” que surgieron debido por la utilización del suelo como fuente de materiales.

Como dato curioso, en la iglesia y en la máquina de raspa del oro verde se filmaron algunas escenas de “La Casta Divina” en 1976, película mexicana protagonizada por Ignacio López Tarso. Igualmente, se realizaron grabaciones en la Hacienda Yaxcopoil, Progreso y Mérida.