A 20 minutos aproximadamente de la capital yucateca y perteneciente al municipio de Kanasín, se encuentra la Hacienda San Pedro NohPat que data a finales del siglo XVII e inicios del siglo XVIII si se toma como referencia sus adornos arquitectónicos. Al igual que las demás haciendas, alcanzó su máximo esplendor durante la época henequenera en los siglos XIX y XX que dejaron una importante derrama económica en el Estado.

El significado de la palabra “NohPat” pueden ser varios, ya que “Noh” (cuya pronunciación es Noj) quiere decir “grande”, “principal”, “majestad”, “mano derecha” (no´oj), mientras que “Pat” quiere decir “aguardar”, “esperar” (pa´at); “abandonar”, “dejar”, “separar”, “quedar” (p´aat); “engañar”, “mentir”, “inventar”, “formar”, “moldear” (paat); o “cazón”, “constructor” o “fabricante” (pat). Por su parte, “San Pedro” alude a uno de los discípulos de Jesús, Simón Pedro.

Al principio funcionó como estancia dedicada a la ganadería y al cultivo maicero, cambiando su giro comercial por el henequén durante la época en que resplandeció en territorio yucateco.

Su entrada principal de doble arco de estilo morisco-yucateco recuerda a la de la Hacienda Yaxcopoil. Su peculiar forma evitaba que los animales ingresaran a la casa principal.  En sus inmediaciones se aprecia el pasillo principal conformado de piedras apiladas y labradas de diferentes tamaños, muy característico de aquellos ayeres coloniales que armonizan con los espacios.

La residencia principal se destaca por sus decorados y arquitectura colonial combinada de otras épocas corredor formado de arcos y columnas, y escalinatas de piedras labradas. En el costado izquierdo del corredor se localiza un arco que se conecta con el antiguo Cuarto de Máquinas y la chimenea de piedra. Además, en el jardín luce majestuosamente un antiguo reloj de sol. En la antigua noria que proveía de agua a los pobladores ahora es una piscina.

A un lado del recibidor se ubica una Capilla que contiene fotografías católicas, cuadros y figuras de madera. Incluso, hay una urna hecha de madera que evoca a un pequeño campanario que protege a un Cristo, a su vez que las estatuas de madera de San Pedro y San Antonio flanquean el baúl.

Durante los años que se desfibró y comercializó el “oro verde yucateco” en este complejo, emitió sus propias monedas. En el reverso de las fichas se puede leer la inscripción “V. Escalante S.” que acreditaban a esta persona como su propietario.

En la actualidad, la finca está habilitada como un hotel.