En cada inicio de primavera y otoño en marzo y septiembre, respectivamente, en la zona arqueológica de Chichén Itzá se aprecia el fenómeno de luz conocido como equinoccio en la que se aprecia el descenso de Kukulkán, la serpiente emplumada, en las escaleras del Castillo durante al atardecer, creando así un acontecimiento de luz y sombra único e inigualable.

Kukulkán es una deidad divina maya vinculada con la sabiduría, viento y agua, muy venerada en el panteón maya. Sin embargo, es un equivalente de Quetzalcóatl, dios de la culturas tolteca, teotihuacana, mexica y olmeca.

Con base en una leyenda, un jefe guerrero tolteca llamado Quetzalcóatl arribó a territorio yucateco, siendo éste responsable de la fundación de la Liga de Mayapán tras conquistar Chichén Itzá donde más tarde se le conocería como Kukulkán. Debido a la diferencia de creencias, los Itzáes (habitantes de Chichén Itzá) abandonaron el lugar y posteriormente fundarían la zona arqueológica de Mayapán ahora bajo el nombre de los Cocomes.

Tanto Kukulkán y Quetzalcóatl cuentan con similitudes mitológicas al ser divinidades provenientes de la naturaleza. Su apariencia es parecida sin olvidar mencionar que ambas son serpientes voladoras.

El Popol Vuh que contiene información acerca de los dioses que son considerados los creadores de la humanidad, menciona que la serpiente emplumada maya representa a la sapiencia, vida, fertilidad y conocimiento, por lo que es el dios que más aportaciones realizó.

Por ese motivo, puede apreciarse su imagen en varios edificios de Chichén Itzá, tal como es el caso de la Pirámide. Para los ancestros, el descenso de Kukulkán simbolizaba el inicio del año agrícola.

De igual manera, era muy venerado por los Cocomes de Mayapán y los Tutul Xiúes en Maní al construirse edificaciones en su honor. Kukulkán es la principal divinidad omnipresente honorificada de la cultura mesoamericana en general.