El Popol Vuh es un documento sumamente importante en la cultura maya por su valor mitológico e histórico por narrar la historia de la civilización maya, sus orígenes y en cómo fue creada la humanidad tras varios intentos fallidos de los dioses, y su papel que ocupa en la naturaleza y en el universo. En sus hojas describe que la intención de los dioses en haber creado a las personas era para que éstos los honorificaran.

Además, cuenta con extraordinarios relatos como la de Vucub Caquix. Si no las conoces, a continuación, te la contamos.

Vucub Caquix, el falso dios solar y lunar

De acuerdo con el Popol Vuh, Vucub Caquix (apodado Siete Guacamayas por los colonizadores) es un ser mitológico maya que habitó en la Eterna Noche (Aq’ab’) y que existió muchísimo antes que la humanidad. Con su esposa Chimalmat procreó a Zipacná y Cabracán.

Poseía una soberbia descomunal, se jactaba de ser el dios lunar luna solar, ya que su gigantesco cuerpo brillaba. Sus hijos hicieron lo propio al autoproclamarse como deidades, aunque no lo fueran.

Debido a su vanidad, despreciaba a todos los demás seres que consideraban inferiores. Cansados de recibir comentarios ofensivos y sin que nadie hiciera algo respecto, los gemelos Ixbalanqué y Hunahpú decidieron darle una gigantesca lección de humildad. Ellos en realidad eran los verdaderos dioses.

Un día, ambos acudieron con Itzamná, dios del cielo, para hablar y elaborar un plan para aniquilar al pájaro fanfarrón. Una vez que sabían que hacer, Hunahpú garró su cerbatana y espero pacientemente cerca de un árbol donde usualmente Vucub Caquix comía de sus frutos. Cuando lo vio, le disparó directamente en su mandíbula. Aturdido por el impacto y haber sobrevivido sorpresivamente e impulsado por su furia, le cortó el brazo a su oponente. Tenía la intención de colocarlo en una cacerola para cocinarlo en su hogar.

Desesperados por lo acontecido, los hermanos huyeron y les solicitaron ayuda a una pareja de ancianos, Zaqui Nimá Tzÿz y Zaqui Nim Ak, que se encontraron en su camino. Los gemelos les dijeron a ellos que tenían que adentrarse a la vivienda de Vucub Caquix para que le removieran su dentadura y sus ojos.

Agonizando de dolor, Vucub Caquix llegó a su casa. Su esposa al verlo en las terribles condiciones en la que se encontraba su marido, le preguntó quién era el responsable de haberle causado daño.

Salió momentáneamente de su templo y en la entrada le pidió ayuda al viejo sin saber que su propósito era rematarlo. Aceptó la petición y a provechó la vulnerabilidad de Vucub Caquix para quitarle sus dientes y sus ojos, mientras que Ixbalanqué recuperó el brazo de su hermano.

La belleza que tanto presumía el pájaro se convirtió en fealdad. Era tanto el sufrimiento que sentía que murió. Al ver la escena del crimen, Chimalmat también tuvo el mismo final.

Zaqui Nimá Tzÿz y Zaqui Nim Ak le cosieron el brazo a Hunahpú. Posteriormente, los hermanos aniquilarían a los vástagos del finado Vucub Caquix, pues tenían cuentas pendientes con Zipacná y Cabrakán, especialmente con el primero.

Si quieres saber sobre este relato, te invitamos a que leas la editorial “La deidad mitológica maya de los terremotos y de las montañas: Cabrakán” que está disponible en nuestra web.