Existen un sinfín de versiones del por qué las esquinas de Mérida se les dio una denominación antes de que fueran enumeradas. Se dice que leyendas, negocios, árboles, animales, etc., dieron nombre a las calles meridanas durante la época colonial y la del Imperio de Maximiliano (mejor conocido como Segundo Imperio Mexicano) hasta la instauración de la primera nomenclatura oficial de las esquinas de Mérida.

Hay registros que afirman la existencia de las primeras y consideradas esquinas más antiguas como la del “Aguacate” (calle 58 x 73A) que data de 1821, de acuerdo con Oswaldo Baqueiro Anduze.

Por su parte, el explorador francés Jean Frédéric Maximilien de Waldeck hace referencia de las esquinas del “Monifato” (calle 65 x 42), “El Venadito” (calle 58 x 67) y “El Elefante” (calle 46 x 65) cuando visitó la capital yucateca entre 1834 y 1835, mientras que el viajero estadounidense John Stephens menciona a la del “Flamenco” (Calle 57 x 58) durante su estancia en 1841.

Frances Jean Frederic Maximilien de Waldeck y John Stephens

La lápida empotrada en la fachada del edificio con la numeración 531, ubicada en la calle 50 x 67 es considerado el rótulo más antiguo de la ciudad, el cual cuenta con una placa titulada “Calle del Ymposible y Cebencio” en alusión a la demolición de una antigua pirámide maya que estuvo en ese cruce y que perteneció a la urbe maya T’Hó.

Sin embargo, la labor y mejoramiento del plano de la ciudad comenzó en 1865 a cargo de la Comisión Científica, estableciéndose la nomenclatura que en esos entonces quedó así:

División de la ciudad

Se dividió la ciudad en cuatro cuarteles por medio de dos ejes que se cruzaron en la esquina del Palacio Ejecutivo, asignándose la que estaba de norte a sur “Del Progreso”; y la trazada de oriente a poniente se llamó “La Central” (calle 61). Por otro lado, a la salida del punto de intersección rumbo al oriente, se designaron las calles Oriente N., y Poniente S., igualmente si estaban ubicadas al norte o al sur.

Primer Plano de la Ciudad. Créditos: Mérida de Zavala

Del mismo modo, las calles que se dirigían al norte se les nombró Norte O., o Norte P., dependiendo si iban al oriente o poniente de la calle de Progreso; igual se llamaban las calles del sur de la Central, Sur O. o Sur P., siguiendo el rumbo oriente a poniente y de la numeración ordinal. De esta forma, la calle 58 era la Oriente N. o S., de acuerdo con la ubicación con respecto a la calle central; la calle 55 era 3a. Norte O., la hoy calle 60 al oriente y P., del lado contrario.

En la actualidad, en diversas esquinas se aprecian algunas placas azules de porcelana que describen la nomenclatura ya mencionada.

El numerado de las residencias iniciaba desde los mismos ejes, con el número uno. Las que estaban en el lado derecho eran pares y las del costado izquierdo eran impares.

Plano Ing. Enrique Sainz

Nuevas denominaciones y preservación de algunos nombres

Cuando desapareció el Imperio y con el propósito de borrar la anterior, se le asignó a la mayoría de las calles nombres de yucatecos ilustres o mexicanos distinguidos. Incluso se preservaron algunas viejas denominaciones, pero se les realizó pequeñas modificaciones.

Por ejemplo, la calle 65 desde la 60 al oriente recibieron la designación “Calle Nueva del Comercio”, “Ancha del Bazar” e “Hidalgos”, la última mencionada conmemoraba a los mayas que pelearon la sublevación indígena a partir de la esquina hoy conocida calle 58. Asimismo, se utilizaba el viejo nombre de “Real de Izamal”.

En las primeras esquinas de la calle 63 se les conocía como “Regil Estrada”, y las siguientes “Del Puente” y o “Pototok” (Arco del Puente). En toda la extensión de la calle Real de Santiago (hoy calle 59) se le bautizó “Porfirio Díaz” tras realizarse el decreto del primer Gobernador de Yucatán durante el Porfiriatio, Protasio Guerra, el 29 de enero de 1877.

La siguiente semana te compartiremos la segunda parte de esta editorial.

Fuente: Nuestra Ciudad Mérida de Yucatán (Gabriel Ferrer, 1938)