La muerte siempre estuvo presente entre los ancestros mayas. Continuamente lo representaban con sus atributos que determinaban los aspectos más horripilantes del arte maya. El antropólogo, historiador y mayista estadounidense Herbert Spinden mencionó que su imagen y símbolos se encuentran en los antiguos códices, esculturas, en las decoraciones ornamentales de los edificios de las zonas arqueológicas y adornos personales.

Del mismo modo, creía que el dios de la muerte ejercía una superioridad sobre todos los demás dioses. Sin embargo, otros estudiosos afirman que es un poco exagerado esa idea debido a que el arte maya no determina la jerarquización de una deidad.

Por sus características, el dios de la muerte que recibió la designación “A”, además de otras nomenclaturas a lo largo del tiempo como Hun Ahau, Cumhau, Ah Puch, y en los años más contemporáneos, Kisín y Yum Cimil como se le conoce en Yucatán.

Del último mencionado, su jeroglífico consiste de una cabeza de un cadáver con un ojo cerrado del día “cimí” más el fijo “il” que da como resultado la palabra “Cimil” que traducido al español significa “muerte”, mientras que e l vocablo “yuum” quiere decir “amo, jefe, padre o señor”

En los códices se representó con un cráneo y un cuerpo descarnado que dejaba entrever su columna, vertebras, costillas, estomago hinchado, puntos negros y líneas punteadas que indicaban su putrefacción. Por su parte, sus extremidades y las orejas conservaban la carne.

Códice Dresde

Otras representaciones muestran a la deidad de la muerte portando un tocado circular que se asemeja a una aureola conformado por un semicírculo negro adornado con varios discos pequeños que simbolizan a los cascabeles o a los “ojos estelares”. Dicho tocado igual puede tener la forma de un caracol, lagarto o serpiente.

De igual manera, a menudo tiene puesto un collar rígido, adornado con plumas y con los mismos motivos de cascabeles u “ojos estelares” del tocado. En sus manos y tobillos posee pulseras rematado de una orejera alargada que alude al hueso. En algunas ocasiones lleva una capa negra adornada con tibias cruzadas y “ojos estelares”.

Códice Madrid

Igualmente, en los códices se aprecia al dios de la muerte realizando diferentes actividades. Por ejemplo, en el Códice de Dresde luce sentado y pasando una cuerda o hilo en un bastidor a través de una aguja grande, sosteniendo en su mano un huipil, un vaso o bolsa de copal, creando fuego con un palo sobre el jeroglífico Manik´.

De su boca emerge un cascabel y en una de sus manos deformadas sostiene una vasija con 3 mazorcas junto con el jeroglífico K’an. Enfrente de él se encuentra el cuerpo de una mujer posiblemente viva o muerta, al parecer copulando con una mujer que tiene agarrado un ave decapitado en su mano y con la otra esparciendo granos de maíz, sentada en un templo.

Códice Madrid

Asimismo, en el mismo códice se tiene registro de una representación femenina que porta una falda adornada de huesos cruzados.

En total, el dios de la muerte aparece representado 33 veces en el Códice Dresde, 53 veces en el Códice de Madrid y 2 veces en el Códice de Peresiano.

Fuente: Costumbres funerarias de los antiguos mayas (Alberto Ruz Lhuillier)

Códice Peresiano