Pertenecientes al período Posclásico de Mesoamérica, los cocomes fue una tribu maya que se separaron del pueblo de los Itzáes (fundadores de Chichén Itzá) tras la rivalidad con los Tutul Xiúes, ocasionando que se retiraran a Chakán Putum (hoy Champotón) y vagaran entre la selva de la Península de Yucatán por 4 décadas. A estos viajeros se les llamó “Xulucmul” y según se cuenta, “vivían bajo los árboles, bajo la ceniza y bajo la miseria”. Retornaron a Chichén Itzá pero con el tiempo, una parte se volvió a separar y fundaron Mayapán (bandera de los mayas), considerada la última gran capital maya y a partir de ese entonces, a éstos últimos se les conoció finalmente como “cocomes”. La zona arqueológica de Mayapán se estima que fue habitada por 12,000 pobladores mayas-toltecas.

  • “Los del linaje de la paloma torcaz”

El idioma de esta etnia maya-tolteca era igual a la de sus ascendentes, el maya. La nomenclatura “cocomes” significa “los del linaje de la paloma torcaz”. Este grupo indígena fue una de las 3 tribus que conformaron la Liga de Mayapán que se fundó entre 987-1007 d.C., junto a los Tutul Xiúes y a los Itzáes, dominaron y ocuparon la Península de Yucatán hasta que se disolvió esta agrupación a mediados del siglo XV, luego surgieron los 16 cacicazgos de acuerdo con Ralph L. Roys, quienes fueron hallados por los españoles cuando comenzaron con la conquista de Yucatán en 1526.

Hubieron diferencias entre los pueblos mayas por querer tener el control absoluto de la confederación cuya cede estaba en la capital de los cocomes. Los Itzáes fueron derrotados y tuvieron que abandonar otra vez Chichén Itzá, arribaron y se establecieron en el Petén de Guatemala donde fundaron Tayasal. Según referencias históricas, entre 1175 a 1185, Hunac Ceel, jefe de los cocomes en Mayapán, fue arrojado al cenote sagrado de Chichén Itzá y por obra de un milagro, sobrevivió y fue proclamado “Halach Uinik”, nombre que se le otorgaba al máximo gobernante, provocando la guerra contra los Itzáes quienes al perder la batalla, fueron obligados a abandonar su ciudad. Desde esos entonces a fines del siglo XIII, los cocomes se convirtieron en los dominantes de la liga que llevaba la nomenclatura de su metrópoli.

  • Abandono de Mayapán

Los cocomes tuvieron una rivalidad con los Tutul Xiúes de Uxmal, con tal de mantener su poder, recibieron la ayuda de los mercenarios mandados por Ah Canul, sin embargo, entre 1441 y 1461, el líder de los Xiúes, Ah Xupan Xiu, puso fin a todos los miembros de la familia real de los cocomes, a excepción de uno de los hijos que estaba en Honduras durante el conflicto. Dicho descendiente retornó junto con los cocomes que abandonaron Mayapán tras la disputa, mandó a fundar la ciudad de Tibolón cuya toponimia es “juzgados fuimos,” dando comiendo así al territorio de Sotuta.

Considerados como una de las tribus mayas más aguerridas, la enemistad con los Tutul Xiúes no desapareció con la llegada de los conquistadores al territorio maya. En 1535, los españoles se retiraron de la Península de Yucatán por un lustro y de nueva cuenta, comenzaron los enfrentamientos entre ambas agrupaciones. En esos tiempos apareció el Nachi Cocom quien lideró a los cocomes de Sotuta, venciendo a Ah Dzum quien apoyaba a los Tutul Xiúes de Maní. Por su espíritu guerrero, los cocomes se oponían y pusieron resistencia ante la fuerza ejercida por los españoles, se rebelaron de manera frecuente contra ellos.

Nachi cocom que luego fue bautizado Juan Cocom tras convertirse en cristiano, fue sometido y aceptó el dominio de los conquistadores pero conservó su derecho de cacique. Falleció en agosto de 1562 como un héroe siendo referenciado en las “Relaciones de las Cosas de Yucatán” de Fray Diego de Landa al ser muy allegado a él, contándole muchas antigüedades y mostrándole un libro que le perteneció a su abuelo, como la llegada de venados grandes (así llamaban a las vacas) acabaría el culto a los dioses. Cuando los españoles trajeron vacas gigantescas, dicha predicción se cumplió.