La batalla que se vivió en Yucatán entre la población maya del sur y oriente, y la blanca (criolla y mestiza) de 1847 a 1901 se debió a los malos tratos que recibían los indígenas por parte de los blancos al considerarlos inferiores, siendo los ciudadanos de tez blanca los que gozaban de beneficios. Por ese motivo y hartos de la división de clases sociales, los mayas se revelaron y lucharon para obtener su libertad y derechos, los cuales fueron arrebatados en su propio territorio.

Los jefes o considerados “rebeldes líderes indígenas”, mote que recibieron a cargo del gobierno centralista del país de Antonio López de Santa Anna, eran Jacinto Pat, Cecilio Chi y Manuel Antonio Ay. Lamentablemente, Manuel Antonio Ay fue fusilado en Valladolid cuando las autoridades encontraron una carta escrita por Cecilio Chi, misiva que contenía planes para dar inicio a la contienda.

Tras el asesinato de Ay, el ejército estatal se dirigió a Tepich (lugar de nacimiento de Cecilio Chi) en búsqueda de cómplices. Cuando llegaron, implementaron tácticas violentas al quemar viviendas e infligiendo daño a los habitantes al no encontrar aliados del difunto. Este acto atroz, aunado al fusilamiento de Manuel Antonio Ay, enfureció Cecilio Chi, ocasionando el surgimiento de la Guerra de Castas.

En esta ocasión te presentamos la historia de Manuel Antonio Ay, el primer mártir de la guerra.

  • ¿Quién fue Manuel Antonio Ay?

Nacido en Chichimilá, en su juventud se destacó por convertirse en líder y cacique de su localidad, participando en la toma de Valladolid en 1840 y la de Chemax en 1846. Debido a la opresión que se vivía en Yucatán, se alió con Jacinto Pat y Cecilio Chi para que iniciasen una rebelión, por lo que es considerado el primer mártir de la guerra.

Sin embargo, sus planes se vieron frustrados cuando el juez Antonio Rajón descubrió una carta que estaba oculta en el sombrero de Manuel Antonio Ay, la cual contenía estrategias de pelea y la firma de Cecilio Chi. No obstante, se menciona que dicha carta nunca existió y que fue una mentira inventada.

Inmediatamente, Antonio Rajón avisó al jefe político de Valladolid, el Coronel Eulogio Rosado, quien dio la orden de que se detuviera a Manuel Antonio Ay. El Capitán Valentín Barrera, encargado del interrogatorio, hizo que el líder maya confesara que había participado en la toma de Valladolid, movimiento organizado por el Capitán Santiago Imán.

  • Su muerte y estallido de la Guerra de Castas

Sentenciado a morir por vía de la horca, el acontecimiento se llevó a cabo el 26 de julio de 1847, teniendo como escenario el atrio de la iglesia del barrio de Santa Ana, Valladolid. Después de haber sido ahorcado, su cuerpo se depositó en un ataúd y se trasladó a Chichimilá para que fuese enterrado.

Con la intención de transmitirles miedo a los pobladores rebeldes, las autoridades exhibieron el cadáver del cacique en su arribo. El deceso y el incendio perpetrado del ejército estatal en las casas de los indígenas en Tepich al fracasar en su búsqueda de secuaces, ocasionaron los mayas se enfurecieran aun más, incluyendo a Cecilio Chi, así que a partir de ese momento surgió la Guerra de Castas que duró 54 años.

Antonio Rajón tendría el mismo destino al morir en 1848 durante la toma de Valladolid por los indígenas rebeldes. Según la historia, se comenta que el hijo de Manuel Antonio Ay, quien presenció la ejecución de su señor padre, se encargó de asesinarlo como venganza.

En el Parque Principal de Chichimilá se encuentra un monumento en su honor, realizado por el escultor de la vida yucateca Enrique Gottdiener Soto en 1975. En cada aniversario luctuoso del primer mártir, se coloca una ofrenda para recordar su valentía al defender a la población maya.