El sistema escrito de los mayas está conformado por cientos de símbolos y glifos, cada uno tiene su respectivo significado. Entre una de esas representaciones podemos mencionar al “xul” cuyo glifo significa “perro” o “pájaro”. Con base en la astrología maya, las personas nacidas entre el 3 y 22 de noviembre pertenecen a este símbolo zodiacal. De acuerdo con el calendario maya Haab, es el sexto mes de dicho sistema de tiempo cronológico.

La gente que nació con este horóscopo maya son cariñosas, amorosas, generosos, afables, fieles, fuertes, pacientes e inteligentes, cualidades que posee un perro, considerado el mejor amigo del humano. Los mayas consideraban a los perros como excelentes compañeros y guardianes por brindar lealtad y amor sin esperar nada a cambio.

Los antepasados pensaban que eran los guías espirituales al acompañar a las almas en su travesía en el inframundo maya, Xibalbá, siendo una especie de puentes que los ayudarían en la siguiente fase de la vida. Por este motivo, constantemente piensan en la reencarnación y en la vida después de la muerte.

Por otro lado, su simbolismo con el pájaro equivale a la libertad, pero la figura canina tiene un mayor peso al ser un animal sagrado por ser un fiel acompañante. Sus allegados sentirán confianza con ellos ante los problemas que surjan, brindándole su amistad en tiempos difíciles para ayudarlos a superarlos. Miran el lado positivo de ciclos concluidos de la vida, pues los desenlaces significan el comienzo de algo nuevo que está por venir. Debido a esto, se ganan su merecido lugar en la vida de sus amigos y de sus seres queridos. Sin embargo, evitan su destino antes de elegirlo, especialmente en las relaciones románticas.

Durante este mes, los antepasados realizaban ceremonias a Kukulkán, la versión maya de la serpiente emplumada, Quetzalcóatl, una de las deidades mesoamericanas más importantes de la época prehispánica.