El sistema escrito de los mayas está conformado por cientos de símbolos y glifos, cada uno tiene su respectivo significado. Entre una de esas representaciones podemos mencionar al Yaxk’in (yáax k´iin = época de secas) cuyo glifo significa “nuevo sol”, “flujo solar”, “nubes rojas”, “verde” mientras que por su parte su simbolismo es “sol” y “nubes”. Con base en la astrología maya, las personas nacidas entre el 23 de noviembre y 12 de diciembre pertenecen a este símbolo zodiacal. De acuerdo con el calendario maya Haab, es el séptimo mes de dicho sistema de tiempo cronológico.

La gente que nació con este horóscopo tiene una fuerte conexión con Ah Kin (Kinich Ahau), dios del sol y considerado una de las advocaciones de Itzamná o Zamná, al ser uno de sus discípulos que los protegía en la penumbra, en las enfermedades y en las sequías. Debido a este vínculo cuentan con habilidades sanadoras que difunden través de sus consejos o, por el contrario, al ejercer una carrera médica. Sin embargo, no se sanan a sí mismas a causa de las dudas provocadas por su indecisión.

Por lo general, son creativos e impulsivos en algunas ocasiones. Son individuos con sentimientos genuinos hacia sus semejantes, además les transmiten alegría y buenas vibras. Irradian luminosidad que situaciones oscuras al ser sanadores natos que emiten positivismo a pesar de las circunstancias adversas que se presentan. Por este motivo, muchos quieren estar cerca de ellos por sus excelentes cualidades.

Aquellos que están teniendo un pésimo día, con tan solo hablar con alguna persona yaxk’in y escuchar sus recomendaciones, su temple cambia inmediatamente y sus pensamientos negativos en su mente son reemplazados por pensamientos positivos.

No obstante, al querer ayudar demasiado se originan preocupaciones en su ser, siendo propensos a padecer ansiedad. Por ello, es recomendable que no se sacrifiquen mucho porque deben pensar en sí mismos y en su bienestar.